Daniel Galera / @Galis84

Hoy ha arrancado la Vuelta a Asturias, una prueba que cambió la vida de Alberto Contador hace poco menos de 13 años. El 13 de mayo de 2004 quedará grabado para siempre en su memoria. Durante la disputa de los primeros kilómetros de la etapa inaugural, el de Pinto sufrió una durísima y aparatosa caída a la entrada de la localidad de Infiesto.

La rápida intervención del Doctor Zubizarreta, colocándole una cánula de Guedel (un tubo de plástico orofaríngeo, curvo y semirrígido) en la garganta para que pudiera respirar y evitar que se tragase la lengua, fue crucial para salvar la vida del, por entonces joven escalador español. Mientras, Alberto convulsionaba sobre el asfalto.

La caída le ‘salvó’ la vida

Dada la gravedad de la situación, Contador fue ingresado de urgencia en el Hospital Central de Oviedo con una fractura del hueso malar y un coágulo de sangre en el cerebro. Dos días después, los médicos se percataron de que ese mismo coágulo había sido el causante de la caída, y no al revés. El madrileño tenía un cavernoma cerebral, es decir, una malformación genética de una arteria que crece sin parar hasta llegar a ‘explotar’ si no se detecta. Ironías de la vida, el accidente le salvó la vida.

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La neurocirujana que intervino de urgencia a Contador explicó una anécdota que le ocurrió tras la operación: «Alguién gritó: ¡Vienen de la UCI!». La doctora, sorprendida, no entendía cómo el de Pinto había podido empeorar tanto después de haber salido favorablemente de la operación. Por suerte, todo era un malentendido. Desconocía el significado real de aquellas siglas: Unión Ciclista Internacional. Ella misma reconoció que no era aficionada al ciclismo. No tenía constancia de que había salvado la vida al que, pocos años después, se convertiría en uno de los mejores corredores de la historia.

Alberto tuvo suerte, ya que el cavernoma se encontraba en el lóbulo frontal, la región que menos riesgos suele producir. Durante su recuperación, el de Trek, (que por aquel entonces militaba en el Liberty Seguros de Manolo Saiz) se dedicaba a leer el libro de su ídolo, Lance Amrstrong, Mi vuelta a la vida. Al parecer, le inspiró y transmitió los ánimos necesarios para salir adelante de nuevo, con más fuerza que nunca.

Vídeo: Así fue la caída de Contador en la Vuelta a Asturias 2004

Fundación Alberto Contador, un espejo en el que mirarse

Mucha gente le recomendó dejar el deporte de competición, pero Contador estaba decidido a volver. Por supuesto, y como él mismo ha asegurado, tuvo que esforzarse al máximo, día a día, para regresar al más alto nivel. Desde aquel accidente, el madrileño ha señalado en todo momento que, cada día que mira la cicatriz que le quedó en la cabeza, le sirve para motivarse y recordar el largo camino que ha trazado para lograr su objetivo: pasar a la historia del ciclismo. 

Con el paso del tiempo, Alberto pensó que, a partir de su caso, podría contribuir a que la gente conociese con más detalle el origen, desarrollo y tratamiento de un ictus. Por ello, creó la Fundación Alberto Contador, activa a día de hoy y cuyos objetivos no son otros que fomentar y concienciar a la gente de los beneficios que trae consigo la práctica del ciclismo, además del propósito mencionado con anterioridad. Gracias a ella, el de Pinto ha impulsado dos equipos de ciclismo, uno junior y otro sub23, además de la escuela para los más jóvenes.

Gracias a los médicos, así como a su tesón y fuerza de voluntad, Contador se convirtió en un ejemplo, demostrando que nunca hay que desfallecer ante las adversidades. Por suerte, logró superar con éxito la cima más alta a la que nunca se ha enfrentado.

Foto: Alberto Contador, durante la Vuelta a España 2012