¡Escucha el podcast para saber más sobre el bosque de Arenberg!

Daniel Galera / @Galis84

La París-Roubaix es una de las carreras más antiguas del mundo ciclista. La primera edición data de 1896, gracias a una idea generada por dos empresarios textiles de la localidad de Roubaix que recibieron el impulso definitivo del director del diario Le Vélo para convertir en realidad lo que parecía una utopía. Esta primera prueba constó de 280 km. y en ella se impuso el alemán Joseph Fischer tras más de nueve titánicas horas sobre la bicicleta. Desde entonces, la prueba gala sólo se ha interrumpido en siete ocasiones, con parones obligados por las dos Guerras Mundiales.

El pavés no siempre ha sido el protagonista

Paradójicamente, en las primeras ediciones, el adoquín no era el atractivo principal de la carrera. Sus interminables rectas de tierra eran tan exigente (y no digamos si había lluvia) que dejaban en un segundo plano a los tramos de pavés, que no llegaban a los 60 km. en total. Tras la Gran Guerra, la prueba se retomaría en 1919, momento en el que la clásica francesa recibiría el sobrenombre de El Infierno del Norte. No por la dureza y dificultad de su trazado, sino por el mal estado de los caminos, causado por las bombas del reciente conflicto bélico. En las siguientes ediciones, el asfaltado de las vías estuvo a punto de hacer desaparecer los tramos de piedras.

En 1966, se buscó endurecer la ruta. Por consiguiente, se orientó el recorrido hacia el noreste, comenzando la carrera en Chantilly, en lugar de París. e incluyendo 40 km. adoquinados. Dos años más tarde, se estrenaría Arenberg, en una edición con más de 54 km. de pavés y en la cual salió triunfante un tal Eddy Merckx. El Caníbal lograría ganar en otras dos ocasiones.

¿Cuándo se instauraron los actuales tramos de cinco estrellas?

Si hablamos de tramos míticos, el que más destaca es la Trinchera de Arenberg (Trouée d’Arenberg, en francés). Cercano a una mina de carbón, este tramo es el lugar más emblemático de la prueba, con una recta inacabable de 2,4 km. de longitud que traspasa el bosque. Sólo se suprimió en 2005 debido a su pésimo estado.

Foto: Trinchera de Arenberg

Los otros dos sectores de cinco estrellas (las zonas de pavés se catalogan de una a cinco estrellas según su dificultad) son Mons-en-Pévèle (estrenado en 1983), con 3 km. de longitud y curvas de 90 grados; y el Carrefour de l’Arbre (estrenado en 1980), la última gran dificultad de la competición. Por último, no podíamos dejarnos la llegada en el velódromo de Roubaix, final de la prueba desde 1943 (excepto de 1986 a 1988) y al cual los corredores deben dar una vuelta y media para salir, de una vez por todas, del Infierno.

Foto: Mons-en-Pévèle

 

Foto: Carrefour de l’Arbre