Alejandro Pereira / @agolpedepedaleo

Así finalizaba su tuit el recientemente retirado Fabian Cancellara tras la Milán-San Remo de 2012, una prueba en la que había triunfado cuatro años atrás. Se trataba de una ‘pullita’ a Gerrans, demostrando que la humildad es algo que no le caracteriza. Y es que en aquella edición, el suizo condujo la escapada en el Poggio de tres hombres para finalizar segundo, superado por un Gerrans que daba al Orica su primer Monumento en su debut. Es por ello que la Classicissima del pasado sábado recuerda, en gran parte, a aquella acontecida hace un lustro.

Lo cierto es que la carrera iba más lenta de lo normal, con hasta 53 hombres que habrían llegado en el grupo delantero de no ser por Peter Sagan. Es así, el pitbull eslovaco destrozó el grupo con un único tirón. Una sola arrancada y ya se plantaba en meta dando esquinazo a todos los esprinters. Y no se puede decir que no se lo esperaran. Fueron Colbrelli y Degenkolb los primeros en saltar a su rueda, formando una fila. Los primeros… hasta que la bestia desencadenada los reventó.

Sin ayudas

Kwiatkowski y Alaphilippe continuaron la aceleración y fueron los únicos que lograron ponerse a su altura. Dos superclase del pelotón, ambos en una forma espléndida. El polaco, muy hábil, dejó cerrar el hueco al de QuickStep, que no lo dudó y acercó al de Sky hasta Sagan. Eso sí, pasando muchísimos apuros. Otro demarraje en ese momento y Peto se planta en la Vía Roma en solitario… pero no. Ahí estaban, tres de los probablemente cinco mejores bajadores del mundo, con un pelotón desconcertado y el primer Monumento del año en juego.

El ciclista de Bora-Hansgrohe condujo la bajada y, en el llano, sólo recibió dos relevos de sus dos compañeros de viaje. Cortos, mucho más que los suyos. Así, el eslovaco llevó al trío de cabeza hasta los últimos 500 metros, distancia en la cual obviamente no iban a pasar hombres menos potentes que él. Miró atrás, vio un hueco que dejaba el de Sky, arrancó sentado muy lejos de la línea de meta y perdió. No hay más.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y Sagan ya se ha encontrado muchas por el camino. Un tremendo Kwiatkowski, que vale para todo menos para lo que le requieren en la formación británica, le superó por milímetros, en una foto que quedará para la posteridad.

El mismo error de siempre

En favor del corredor de Zilina, hay que reseñar que estuvo vigiladísimo en todo momento, aunque sigue siendo demasiado generoso. Y más viendo la distancia que tenían respecto a un grupo encabezado por Kristoff y el supuestamente maltrecho Gaviria. Sagan no podía esperarse al esprint y, de no ser por él, habríamos ‘disfrutado’ de una resolución con más de 50 hombres en la Vía Roma.

No obstante, así como la gran mayoría de aficionados al ciclismo destaca su indudable valentía y talento, también es necesario mirar al bueno de Peter Sagan con un ojo crítico. Siempre comete el mismo error, un acto bizarro que ya le ha dejado sin dos Milán-San Remo.

Del mismo modo y ante rivales teóricamente inferiores. Y, para colmo, su actitud en rueda de prensa fue inoportuna, dejando frases más propias de alguien que lleva sin conseguir su objetivo casi 10 años: «Lo importante no siempre es ganar, sino dar espectáculo». Más que cuestionable.

Menos mal que esto no para y este viernes podremos ver al maillot arcoíris de nuevo en acción en la E3 Harelbeke, deseando que sea nuevamente el Sagan de las grandes citas. No olvidamos a lo que se sobrepuso en 2015. Un servidor confía en su recuperación anímica y en ver al doble campeón del mundo brillar en las maravillosas carreras que acompañan a la ya inaugurada Primavera ciclista.