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Juan M. Clavijo / @Juan_M_Clavijo

Ser talentoso o no en el ciclismo depende de muchos factores. Estar bien asesorado, controlar perfectamente los tempos de cada etapa vital o no precipitarse en las decisiones que uno toma son sólo algunos de los aspectos a tener en cuenta cuando un corredor sueña con llegar a la élite de este deporte. Iván García Cortina (Gijón, 1995) reúne gran parte de esas características. Por eso guarda en sus piernas un futuro más que prometedor. El joven ciclista de Bahrain Merida cumple este año su primera temporada como profesional tras su magnífica campaña pasada en el Klein Constantia checo y su breve periplo veraniego (como stagiaire) en el Etixx, actual QuickStep. Después de probar el verdadero ‘sabor’ de los adoquines tanto en el Tour de Flandes como en la París-Roubaix, el asturiano de 21 años atendió la llamada de El Maillot Semanal para mostrar su faceta más sincera y soñadora.

Pregunta. Bueno, Iván. Tras un inicio de temporada ajetreado, donde has disputado todas las clásicas adoquinadas y acumulado varios días de competición, ahora toca descansar. ¿Qué sientes al echar la vista atrás?

Respuesta. La verdad que ha sido un comienzo muy bueno. Las cosas han salido bastante bien y el equipo está contento, que es lo más importante. Sí que es cierto que he tenido algún instante poco afortunado, como el pinchazo que me dejó fuera de la París-Roubaix. No obstante, las sensaciones han sido muy positivas en líneas generales.

P. Más que incidir en tu estado de forma tanto en Flandes como en Roubaix, me gustaría centrarme en saber qué siente en estos momentos Iván García Cortina cuando le dicen que ha estado presente en ambas carreras como ciclista profesional. ¿Cuesta asimilarlo?

R. Sinceramente, ya estoy pensando en la siguiente parte de la temporada. Estoy seguro de que no va a ser tan dura como esta (risas). Sobre lo que comentas, he de reconocer que siempre he sido muy optimista. Nunca pensé que esto era imposible, ni mucho menos. En mi caso, empecé a entrenar y, al ver que iba progresando, decidí no detenerme y luchar por llegar a la élite. Por suerte, aquí estoy, aunque todavía tengo mucho que aprender.

«Chus Rodrigo, mi mentor en la escuela de Las Mestas, y ‘Chechu’ Rubiera tienen gran parte de la culpa de que yo hoy sea ciclista profesional»

P. Entonces, tu tenacidad y perseverancia vienen de serie. ¿Tuviste algún referente en tu camino por alcanzar el profesionalismo?

R. Más que referentes, tuve muy buenos consejeros. Yo vengo de las escuela de Las Mestas, en Gijón, y allí Chus Rodrigo (su mentor y descubridor) siempre fue muy exigente conmigo. Deportivamente hablando, él se encargó de inculcarme la actitud y manera de ser que tengo ahora. Además, las recomendaciones de grandes personalidades de este deporte, como ‘Chechu’ Rubiera’, también fueron de gran ayuda en mi formación como ciclista.

P. Ahora que has hecho referencia a tus orígenes, cabe reseñar que provienes de una ciudad donde el ciclismo ha estado muy presente a lo largo de los últimos años. Dani Navarro o el propio Rubiera son dos buenos ejemplos de lo prolífica que puede llegar a ser la cantera gijonesa. En tu caso, ¿quién te persuadió para que te subieses por primera vez a una bicicleta?

R. La verdad, nadie me dijo nada. Provengo de un pueblo muy pequeño, donde apenas hay habitantes, y allí los críos suelen moverse en bicicleta. De por aquel entonces, no sabía de la existencia de escuelas ciclistas. Pensaba que este deporte sólo podía verse por la televisión. Un buen día, el coche de Chus (Rodrigo) estaba aparcado enfrente de mi colegio y yo le pregunté a mi profesora que si conocía al propietario del vehículo. Me lo dijo y, en noviembre, acudí a la escuela de Las Mestas para apuntarme.

P. Y ahí empezó todo…

R. Exacto. No obstante, recuerdo que con ocho o nueve años tenía una bicicleta de carreras que me había regalado mi tío. Llevaba cuatro piñones y dos platos enormes. En aquella época, yo veía las etapas del Tour y la Vuelta, y, durante una de ellas, le dije a mi madre que me marchaba a una senda peatonal que se encontraba en Gijón. Cogí un maillot y un culotte que tenía mi padre y que me quedaban enormes y, en lugar de ir por ese camino, fui hacia la carretera e hice una ruta de 30-40 kilómetros. Así, durante varios días. Una locura a esa edad.

«Cuando tenía ocho o nueve años, cogía la bici y le decía a mi madre que me iba a una senda peatonal de Gijón. En realidad, me marchaba a hacer una ruta de 30-40 km. por la carretera»

P. Volviendo a la actualidad, y más concretamente a tus deseos de futuro, ¿qué titular le gustaría leer a Iván García Cortina en un plazo de cuatro o cinco años?

R. Ufff… Me lo pones complicado. No obstante, mi sueño sería este: «Iván García Cortina se convierte en el primer español en ganar la París-Roubaix». Sin duda, sería único, aunque sé de la enorme dificultad que lleva implícito un reto como ese.

P. A tenor de lo que comentas, en España había un señor llamado Juan Antonio Flecha que encandiló a la afición en las piedras del Infierno del Norte. Imagino que el catalán, de origen argentino, será un buen espejo en el que mirarse, ¿verdad?

R. Por supuesto. En lo que respecta a la nómina de ciclistas españoles, es el que más me gustaba como corredor. Por eso es uno de mis grandes referentes. A mí me encantaría poder disputar las clásicas de primavera, ayudar a mis compañeros en otras carreras y representar a mi país en el Mundial. Esos son mis deseos como profesional.

P. En España está instaurada una tradición por triunfar en las grandes vueltas. Sin embargo, tú te has convertido en un ciclista muy apto para las grandes pruebas de pavés, un perfil que escasea en nuestro país. ¿De dónde proviene ese afán por este tipo de clásicas?

R. Cuando eres joven, compruebas que te desenvuelves bastante bien en todos los terrenos. Sin embargo, a medida que vas avanzando y adquiriendo nuevas aptitudes, orientas tu preparación hacia el perfil que más se adecua a tus características. En mi caso, me cuesta seguir al resto en los puertos largos, por lo que no me considero un buen escalador. Sí que es cierto que en cotas más explosivas tengo un poco más de aguante, pero no es mi fuerte, ni mucho menos. No obstante, ruedo bastante bien y, como vengo del ciclocross, creo que tengo la destreza suficiente como para ser competitivo sobre el adoquín, de ahí que me haya decantado por las pruebas de este tipo.

«Por todo lo que ha conseguido, Juan Antonio Flecha es uno de mis grandes referentes como ciclista, sin duda»

Foto: Iván G. Cortina, durante su paso por el Klein Constantia

P. Una vez finalizada la primera parte de la temporada, ¿qué calendario tienes a partir de ahora?

R. De momento, en mi programa figuran el Tour de Japón (21-28 de mayo), alguna prueba de las nuevas Hammer Series (2-4 de junio) (novedosa e inédita iniciativa lanzada por Velon para el presente curso) y el Tour de Suiza (10-18 de junio).

P. Y con dos etapas que discurren por tu tierra, una de ellas con final en tu Gijón natal, intuyo que tu gran ilusión sería disputar la Vuelta a España 2017, ¿no es así?

R. La verdad que sí. La Vuelta siempre es una competición muy ilusionante y atractiva para cualquier español. Y si además le añades las dos jornadas en Asturias, la emoción es aún mayor. Subir al Angliru, aunque yo nunca lo haya hecho en bici, es muy especial.

P. Un ciclista asturiano que no ha ascendido el Angliru. ¿Cómo puede ser posible?

R. Lo he subido en coche, que también cuesta (risas). Sinceramente, nunca me he planteado ir hasta allí, así que en La Vuelta podría tener una buena oportunidad.

«Me encantaría poder estar en fuga y llegar con la escapada a meta en la etapa de La Vuelta que finaliza en Gijón»

P. Centrándonos en la etapa con final en Gijón, voy a ser directo: ¿cómo te las vas a arreglar para ganar allí (risas)?

R. Sí, hombre (risas). Eso sí que lo veo más complicado. Por supuesto, me encantaría poder coger la fuga ese día y llegar con la escapada a meta, aunque sea.

P. Seguramente, la siguiente cuestión ya te la habrán planteado en otros medios de comunicación, pero ¿a ti te da vértigo el hecho de encabezar, junto a otros corredores jóvenes como Enric Mas, el más que posible relevo generacional de este deporte a nivel nacional?

R. No es algo que me inquiete. Al final, el más interesado en hacerlo lo mejor posible soy yo. No me fijo en lo que piensen o digan los demás, sino que me dedico a mejorar y aprender día a día.

P. Ahora que hablamos del porvenir más inmediato del ciclismo español, y concretamente del ‘resurgimiento’ del ciclismo asturiano tras la irrupción hace varios años de hombres como Samuel Sánchez, Dani Navarro o Carlos Barredo, parece que cada vez van saliendo más corredores interesantes de la cantera del Principado. Es el caso de un chaval de 19 años que ha tenido que buscarse las habichuelas fuera de España, en el Unieuro italiano. Él es Daniel Viejo. Si no me equivoco, tú le conoces bien, ¿verdad?

R. Sí. He coincidido varias veces entrenando con él y he de reconocer que es un chico que apunta maneras. Es de Oviedo y, en su primera temporada como amateur, ganó varias carreras, por lo que no es de extrañar que le hayan fichado para una escuadra Continental.

«Dani Viejo tiene mucha suerte de estar en un equipo extranjero como Unieuro. Te ofrecen un calendario más atractivo y variado que en España, donde las carreras son demasiado cortas y muy lineales. Las posibilidades de llegar lejos son mayores. Yo mismo pude comprobarlo en el Klein Constantia»

P. Además, este año ha acabado 4º en el Gran Premio de Izola (Eslovenia) y 14º en la Vuelta a La Rioja. Al parecer, tiene una buena punta de velocidad.

R. Eso es. No obstante, también es bastante explosivo, así que reúne todas las características para ser un buen corredor. Ha tenido la suerte de fichar por un equipo extranjero, y lo digo con conocimiento de causa. Yo me sentí muy afortunado en el momento en que pude incorporarme al Klein Constantia, ya que las posibilidades de llegar lejos son mayores que aquí, en España. En suma, el calendario que te ofrecen es mucho más atractivo, con pruebas largas, en diferentes países y alejadas del escaso kilometraje que tienen las carreras nacionales. Por desgracia, las competiciones españolas amateur son muy parecidas a las que te puedes encontrar como juvenil, e incluso algunas son menos exigentes. Se va muy rápido, sí, pero en el ciclismo no todo es la rapidez, hay muchos más factores.