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Juan M. Clavijo / @Juan_M_Clavijo

El destino siempre guarda una bala en la recámara, un último disparo con el que dar un vuelco al devenir de cualquier persona. Imanol Estévez Salas (Vitoria, 1993) es un buen ejemplo de ello. El joven excorredor sorprendió a propios y extraños cuando el pasado 4 de abril anunció su retirada prematura del ciclismo profesional. Su triunfo en la primera etapa de la Vuelta al Alentejo 2016 (la única que ha logrado el conjunto Murias hasta la fecha), unida a su enorme proyección, le habían convertido en una de los mayores promesas del ciclismo español. Sin embargo, todo tiene un final, y el de este valeroso vitoriano llegó hace apenas dos semanas. Con la amabilidad que le caracteriza, Estévez atendió la llamada de El Maillot en el primer podcast semanal de este proyecto para despejar todas aquellas incógnitas que habían quedado sin resolver.

Pregunta. Nos dejaste helados a todos después del anuncio de tu retirada. No obstante, imagino que algo habrá sido lo que ha despertado en ti esa decisión de bajarte de la bicicleta, ¿verdad?

Respuesta. Sé que hay mucha gente que no entiende por qué he dejado este deporte, siendo tan joven y teniendo un dorsal asgurado en una escuadra como Murias. Sin embargo, mi familia, mis amigos y todas las personas cercanas a mí saben perfectamente qué factores me han llevado hasta esta situación. Después de mucho tiempo luchando, hay ciertas cosas que me han quitado las ganas de ser ciclista profesional. Por lo tanto, no he querido alargar este proceso.

«Mi sueño es ser piloto de aviación. Es una afición que tengo desde pequeño y es algo para lo que ya me estoy preparando»

P. Has asegurado en otros medios de comunicación que te gustaría ser piloto de aviación…

R. Efectivamente. Es una afición que tengo desde pequeño, la cual he llevado hasta extremos que poca gente conoce. He utilizado simuladores de vuelo, además de adquirir muchos conocimientos a lo largo de varios años. Por ello, he decidido tirarme a la piscina y tratar de sacarme la licencia de piloto comercial para, a la postre, poder dedicarme a la aviación.

P. Entonces, no nos deberemos extrañar si, dentro de unos años, nos saluda el capitán Estevéz cuando estemos a bordo de un avión, ¿no?

R. Ese es el objetivo, sin duda (risas).

P. Sueñas con ser piloto, igual que anhelabas convertirte en ciclista profesional en su momento. Este último deseo lo conseguiste a base de mucho sufrimiento y trabajo. Además, tengo entendido que tu padre fue el que te inculcó esa pasión por la bicicleta.

R. Exacto. Él fue el que me animó a apuntarme, por primera vez, a una escuela ciclista. Yo me tomaba este deporte como un hobby hasta que llegué al campo juvenil. Al ver que iban llegando los resultados en mi etapa amateur (formaba parte del equipo de la Fundación Euskadi) y que tenía las cualidades necesarias para alcanzar el profesionalismo, opté por llevar una preparación más minuciosa. Tras dos temporadas en un equipo como Murias, he comprobado que ese no era mi lugar.

«Hoy en día, los chavales llevan consigo una tecnología y equipamiento que quizá no son apropiados para su edad»

P. Hace pocos días, firmaste un artículo en el portal joanseguidor.com donde hacías especial hincapié en un aspecto que has mencionado con anterioridad: para ti, la bicicleta era un hobby hasta que llegaste a juveniles. ¿Qué diferencias aprecias con el ciclismo base actual?

R. Hoy en día, muchos chavales llevan consigo, a pesar de su juventud, una tecnología y equipamiento que quizá son inadecuados para su edad. Desconozco de dónde puede venir el problema, pero son varios los que pretenden emular a las estrellas del pelotón a base de una serie de herramientas que no son las idóneas para la categoría en la que se encuentran. En mi opinión, parte de la culpa la tienen las redes sociales, ya que los ciclistas de élite comparten en ellas, sobre todo por cuestiones de márketing, todos los componentes que utilizan en su día a día como profesionales.

P. Una realidad muy diferente a la que tú viviste…

R. Sí. Son edades en las que debes disfrutar de salir en bici, ir con tus amigos y estar centrado en otros aspectos de la vida. En mi caso, no tuve preparador físico ni cuidaba mi alimentación hasta que fui juvenil. Tampoco hacía entrenamientos específicos. Simplemente, me lo tomaba como un agradable pasatiempo.

P. Retomando el tema de tu retirada, es necesario recordar que venías de hacer un gran año después de tu triunfo en la Vuelta al Alentejo y erigirte como una de las perlas del ciclismo nacional. Sin embargo, has decidido tomar un camino alternativo, alejado del mundo de las dos ruedas. ¿Hubo algún aspecto profesional, fuera de tu deseo de ser piloto, que te condujese hacia esta retirada prematura?

R. Como bien dices, además de mi intención de sacarme la licencia de vuelo, sí que han habido algunos sucesos y situaciones que han transcendido a la hora de colgar la bicicleta. Al final, el que sabe de ciclismo conoce perfectamente a qué me puedo estar refiriendo. No he entrado en detalles en ningún medio y tampoco lo voy a hacer ahora, aunque sí que es cierto que se han producido diversas circunstancias que me han hecho acabar harto de esta tesitura.