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 Manuel Bernáldez / @linthucillo

Las grandes pruebas deportivas tienen un largo recorrido y, por ende, una dilatada historia. Este el caso del Giro de Italia, que celebra estos días su edición centenaria, la segunda ronda de tres semanas que logra tal hazaña después del Tour de Francia. No obstante, en estas líneas viajaremos en el tiempo para detenernos concretamente en el nacimiento de la corsa rosa, o lo que es lo mismo, mayo de 1909.

Una cuestión de rivalidad

La idea se fraguó merced a la rivalidad editorial existente entre Il Corriere della Sera y La Gazzetta dello Sport, los dos rotativos nacionales más solicitados dentro del panorama deportivo. Tullo Morgagni, uno de los editores del segundo diario en cuestión, envió en julio de 1908 un telegrama a Eugenio Camillo Costamagna, propietario del periódico que actualmente se encarga de organizar la prueba italiana.

El mensaje de Morgagni advertía al máximo responsable de La Gazzeta de la imperiosa necesidad de sacar adelante un evento deportivo que desbancase a la Vuelta a Italia en coche, impulsada por sus principales rivales periodísticos. Y qué mejor manera que hacer lo propio… pero con bicicletas. Dicho y hecho. Costamagna dio el visto bueno y comenzaron a reunir las 25.000 liras necesarias para organizar la competición.

El 7 de agosto de 1908, en la portada de La Gazzetta figuraba un anuncio de una vuelta en bicicleta por todo el país que arrancaría en mayo del año siguiente. Para recaudar fondos, contactaron con Primo Bongrani, un famoso financiero italiano de la época que trazaría con maestría la campaña publicitaria orientada a sacar adelante la cita. Tal fue el éxito de la misma que hasta Il Corriere se sumó a la causa aportando 3.000 liras.

Foto: Luigi Ganna, ganador de la primera edición de 1909

13 de mayo de 1909, una fecha para la historia

Gracias a ello, la madrugada del 13 de mayo de 1909 (concretamente a las 02:53h.) se dio la salida a la jornada inaugural del primer Giro de Italia. Luigi Ganna, del equipo Atala, se proclamó vencedor de aquella primera edición tras llevarse tres de los ocho parciales, con la particularidad de que, por entonces, la clasificación general era por puntos, y no por tiempos.

De haber seguido las reglas tradicionales, el triunfo habría caído en manos de Giovanni Rossignoli, quien aventajó al segundo clasificado en más de 37 minutos. Otra de las particularidades de la gran vuelta transalpina es que el maillot de líder no adoptaría el habitual color rosa hasta 1931, en honor al tono característico de las páginas del diario.

Estas fueron las ocho etapas de la primera edición:
  1. Milán-Bolonia (397 km.)
  2. Bolonia-Chieti (178 km.)
  3. Chieti-Nápoles (242 km.)
  4. Nápoles-Roma (228 km.)
  5. Roma-Florencia (346 km.)
  6. Florencia-Génova (294km.)
  7. Génova-Turín (354 km.)
  8. Turín-Milán (206 km.)

Cabe destacar que las etapas se disputaban cada dos o tres días, y no de manera consecutiva, ya que el periódico que organizaba la carrera era trisemanal. Sin duda, unos orígenes a la altura de esta vibrante y exigente competición.

Foto: Así era la planimetría del primer Giro de Italia © La Gazzetta