¡Escucha el podcast para conocer la película de Graeme Obree!

Daniel Galera / @Galis84

A principios de los años 90, el ciclismo en pista estuvo representado por un carismático y singular personaje: el escocés Graeme Obree. Desafió a la UCI con una bicicleta construida por él mismo y utilizando distintas posiciones para correr, muchas de ellas, cuanto menos, estrafalarias (aunque innovadoras al fin y al cabo). Obree tenía su propio némesis: el inglés Chris Boardman, campeón olímpico en Barcelona 1992, quien comenzó a trabajar para batir la marca de la hora en 1993.

Una bicicleta hecha con piezas de una lavadora

Obree tenía los mismos planes que Chris, pero no disponía ni de apoyos económicos ni materiales. Así que el de Nuneaton se puso manos a la obra y, cogiendo diferentes partes de una lavadora, construyó The Old Faithul (La vieja fiel, en castellano). La innovación respecto a las bicicletas convencionales residía en distintos puntos de la misma: el manillar se encontraba a la altura del pecho, creando la pose prohibida por la UCI denominada ‘posición de huevo’, y la barra paralela estaba sacada de tal modo que el corredor pudiese pedalear con menos fatiga.

También te puede interesar: ‘El escocés volador’, la película de Graeme Obree

En 1993, Obree viajó hasta el Vikingskipet Velodrome, en Noruega, para intentar batir  el récord de la hora que hasta entonces tenía en su haber Francesco Moser, con una distancia de 51,141 kilómetros. El 16 de julio, el escocés realizó su primer intento, que resultó fallido, y decidió probarlo al día siguiente. A la segunda fue la vencida. Obree logró rodar 51,596 kilómetros, aunque la alegría le duraría poco, ya que, poco después, Boardman superaría la marca en el Velódromo de Burdeos con una bicicleta diseñada por ordenador.

Foto: Obree, adoptando la postura de ‘Superman’

Boardman, su peor mejor amigo

La UCI declaró ilegal la bicicleta creada por Obree, así como la ‘posición de huevo’ que adoptaba sobre su peculiar montura, pero el pistard, lejos de abandonar su propósito, introdujo nuevas mejoras en su velocípedo. De este modo, colocó el manillar alejado del resto de la bici, haciendo que los brazos quedaran totalmente extendidos. A esta postura la bautizó como la de ‘Superman’, haciéndose muy popular entre el pelotón. El 27 de abril de 1994, Obree rodó 52,713 kilómetros, estableciendo un nuevo récord de la hora. Pasados unos meses, el mítico Miguel Indurain le arrebataría dicho reconocimiento con un registro de 53,040 kilómetros.

Casi llegados al nuevo milenio, concretamente en 1997, se le diagnosticó una grave depresión que le hizo abandonar el deporte que amaba. Tres años después, intentó regresar, aunque sin éxito, para intentar quitarle el récord a su ‘amigo Chris Boardman, que lo había recuperado justo antes del cambio de reglamentación (56,375 km.). Ahí acabó la leyenda del escocés volador.

Intentos exitosos de Grame Obree en el Récord de la Hora:
  • 17 de julio de 1993: 51,596 kilómetros – Vikingskipet Velodrome (Hamar, Noruega)
  • 27 de abril de 1994: 52,713 kilómetros – Velódromo de Burdeos (Burdeos, Francia)

Vídeo: YouTube