Gracias por todo, Scarpa

Manuel Bernáldez / @linthucillo

El sábado 22 de abril de 2017 pasará a la historia del ciclismo como el día en el que falleció, tras ser atropellado por una furgoneta en pleno entrenamiento, Michele Scarponi, Scarpa. Ganador del Giro de Italia de 2011 (se le adjudicó el triunfo después de la sanción impuesta a Alberto Contador), para algunos aficionados, entre los cuales me incluyo, se fue algo más que un gran ciclista. Murió un ídolo en las carreteras y un ejemplo a seguir fuera del mundo de la bicicleta.

Modestia, profesionalidad y simpatía

Un hombre muy familiar y sencillo. Ese era Scarponi, que horas antes de su fatal accidente lanzaba su ultima interacción en las redes sociales a través de una emotiva imagen en la que sus gemelos de cinco años disfrutaban del maillot de líder del Tour de los Alpes que les había llevado papá (encabezó la clasificación en la primera etapa, donde sumó una victoria tras más de tres temporadas de sequía).

Sin embargo, esta vez no es momento de hablar de su palmarés, sino de la persona que fue. Su carácter impetuoso en el asfalto era contrarrestado con una personalidad tranquila, bromista y modesta fuera de él. Es lo bonito del ciclismo, un deporte que acostumbra a que sus estrellas sean cercanas y, en la medida de lo posible, humildes y condescendientes con los seguidores.

Dentro de ese comportamiento, en gran medida generalizado, encontramos a Scarpa. He aquí donde quiero hacer un paréntesis. Casualidades del destino, la vida me dio la oportunidad de conocerlo personalmente en la jornada final de la Vuelta a España de 2013. Acudí a la cita como un espectador más, con la ilusión de aquel que tiene la oportunidad de ver (y tocar) a una nómina ingente de valerosos corredores.

Foto: Scarponi celebra su última victoria en el Tour de los Alpes

Aquella Vuelta a España de 2013…

Me encontraba en la salida. Ese día, la etapa comenzaba en Leganés y terminaba, como suele ser habitual, en la capital de nuestro país. Pocas horas antes, un tal Chris Horner había maravillado al Mundo después de aguantar las acometidas de Vincenzo NIbali en el Alto de l’Angliru.

Los rostros del pelotón portaban evidentes síntomas de cansancio. Entre ellos se encontraba un ciclista que vestía los colores del ya desaparecido Lampre. Con una sonrisa en la cara, no paraba de firmar autógrafos y hacer carantoñas a los más pequeños que le rodeaban. Por entonces, quizá por los nervios del momento, yo no recordaba que él era el ganador del Giro 2011. Decidí acercarme y pude intercambiar con él unas pocas palabras (hablaba un más que correcto castellano).

“El ciclismo es tan maravilloso que hasta a los muertos se levantan para ver pasar a la serpiente multicolor”

Michele Scarponi

En plena charla, y justo al afirmarle que mi afición por el ciclismo me había devuelto al deporte después de una larga y dura lesión de varios años, él afirmó con una sonrisa: “Es que este deporte es tan maravilloso y apasionante que hasta a los muertos se levantan para ver pasar a la serpiente multicolor”. Esa frase resuena en mi cabeza estos últimos días, más que nunca.

Deseo de corazón que esa ingeniosa respuesta que me dio se cumpla, que tanto él como el resto de personas que perdieron la vida encima de una bicicleta se despierten cuando el pelotón dibuje una estampa única cerca de su lugar de descanso. Estoy seguro de que así será. Ciao, Scarpa.